Cómo lograr un estilo de vida saludable

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Un estilo de vida saludable es sinónimo de salud y felicidad plena, y se puede conseguir muy fácilmente adoptando las conductas adecuadas.

Es más sencillo de lo que parece, te lo aseguro, y puedes ir a ajustándote a los nuevos hábitos poco a poco.

¿Quieres aprender saber cómo lograr un estilo de vida saludable?

  1. Evita alimentos o sustancias que enferman tu cuerpo

El hábito de fumar, tomar drogas o beber alcohol es la primera conducta que ha de abandonarse si se quiere tener una vida saludable.

Estas sustancias perjudican seriamente tu organismo en muchos aspectos y su consumo excesivo puede causarte incluso la muerte.

Además, se trata de sustancias que crean adicción, por lo que es 100 % recomendable interrumpir su consumo tan pronto como se pueda.

Respecto al tema de la nutrición y la alimentación, también existen alimentos e ingredientes dañinos y perjudiciales que deben evitarse a toda costa cuando nuestro objetivo es lograr una vida sana.

Los alimentos procesados son muy dañinos para el menú de una dieta saludable y equilibrada: apenas contienen nutrientes y están repletos de componentes artificiales potencialmente nocivos para tu salud.

Descarta los alimentos con grasas trans, aceites vegetales hidrogenados y azúcares añadidos (fructosa, dextrosa, jarabe de maíz de alta fructosa…).

  1. Come alimentos naturales

La mejor forma de armar una dieta equilibrada y sana es incluir únicamente alimentos reales y naturales, es decir, los alimentos tal cual nos los ofrece la naturaleza.

Los alimentos naturales incluyen alimentos de origen vegetal y animal y es imprescindible que ambos tipos se combinen y mezclen en la dieta.

Al haber nacido y evolucionado como seres omnívoros, nuestro organismo está preparado para consumir alimentos vegetales y animales, los cuales nos aportan nutrientes distintos y esenciales para el cuerpo humano.

Consume carne, pescado, huevos, productos lácteos ricos en grasa, frutas y verduras, frutos secos y semillas y grasas saludables.

En cuanto a los carbohidratos, opta por los carbohidratos integrales, como las legumbres, las patatas o los cereales sin gluten.

  1. Realiza ejercicio físico regularmente

En torno a un 60% de la población mundial no practica el ejercicio físico requerido para que este ayude a tener un mejor estado de salud, dice la OMS.

De hecho, las personas sedentarias tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, hipercolesterolemia, obesidad o hipertensión que aquellas que realizan ejercicio con regularidad.

Una vida saludable necesita de una alimentación sana, sí, pero si no se combina con una rutina de actividad física, nunca llegará a ser saludable 100% (o al menos 90%).

Practicar ejercicio físico favorece la eliminación de grasa corporal, mejora la función neuronal y hormonal y previene distintas enfermedades.

Cualquier deporte o entrenamiento son válidos, pero sin duda el levantamiento de peso es el que más beneficios saludables te aporta.

Intenta elaborar una rutina de ejercicio físico semanal y a largo plazo y conviértela en una parte más de tu día a día.

  1. No te estreses

El estrés, el agobio, la tensión, la angustia… impiden que nuestra salud esté a su máximo nivel.

¿Sabías que el exceso de estrés contribuye al aumento de grasa abdominal, apetito y antojos?

Una persona estresada tiene mucho más riesgo de sufrir depresión y otras enfermedades que una persona que vive tranquila y sin preocupaciones, o al menos consigue dejarlas apartadas.

Por esta razón, haz todo lo que esté en tu mano para que el estrés y el agobio no puedan contigo.

Intenta distraerte, divertirte y evadirte de los problemas o pronto toda esa “presión” se verá reflejada en tu salud.

  1. Respeta tus horas de sueño

La calidad y la duración del sueño también juegan un papel muy importante a la hora de tener una vida saludable.

Puedes comer bien, hacer ejercicio, vivir con tranquilidad, pero si no respetas tus horas de sueño, tu salud se verá afectada de una u otra forma.

Los adultos que no duermen lo suficiente presentan un 89% más de riesgo de padecer obesidad que las personas que duermen 7-8 horas diarias.

Dormir poco y mal incrementa los antojos y el apetito, reduce la motivación de hacer deporte, provoca cansancio y aumenta el riesgo de obesidad.

Si quieres procurarte una noche de descanso, intenta dormir a oscuras, evita tomar cafeína o alcohol durante la tarde y programa una hora más o menos fija para irte a dormir cada día.

¡5 conductas que te guían hacia una vida saludable. Puede parecerte un poco difícil al comienzo, pero es cuestión de olvidarse de los viejos hábitos y acostumbrarse a los nuevos!

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